El armado de boletas para las próximas elecciones legislativas encendió los motores dentro del PRO, donde la definición de los candidatos a diputados nacionales por la Capital Federal pone sobre la mesa dos miradas estratégicas bien definidas sobre el futuro del partido y la relación con el Gobierno nacional.

En la cúpula del espacio conviven dos formas distintas de encarar el acuerdo con La Libertad Avanza. Por un lado, el expresidente Mauricio Macri sostiene que la definición final sobre la lista de diputados nacionales en la Ciudad le pertenece por su liderazgo histórico y por ser el titular del partido. Su objetivo central es conducir personalmente las negociaciones con la Casa Rosada para asegurar que el bloque parlamentario responda directamente a su esquema político.

Por otro lado, el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, necesita cuidar el día a día de su gestión en la Ciudad y garantizar la gobernabilidad de su distrito. Para lograrlo, busca entablar un canal de diálogo directo con los armadores de la Casa Rosada sin tener que depender exclusivamente de las decisiones ni de los tiempos de su primo Mauricio Macri.

En este tablero de negociaciones, el diputado Cristian Ritondo juega claramente alineado con Jorge Macri. Como jefe de la bancada del PRO no solo acompaña al jefe de Gobierno porteño en sus actividades públicas y en la mesa de estrategia local, sino que también lo defiende en la Legislatura porteña ante las críticas de los sectores libertarios referenciados en Pilar Ramírez. Además, gracias a su fluido diálogo con el Gobierno nacional, Cristian Ritondo actúa como un articulador clave para que Jorge Macri negocié la lista sin quedar supeditado a Fernando De Andreis el principal delegado de Mauricio Macri.

En una sintonía diferente Diego Santilli mantiene una sólida relación con Cristian Ritondo en la provincia de Buenos Aires y juega como el principal promotor de una convergencia total entre el PRO y La Libertad Avanza. Su capacidad negociadora lo posiciona como la pieza de recambio perfecta para actuar de puente entre ambos espacios, ya sea compitiendo en territorio bonaerense o sumándose a la oferta electoral en la Ciudad.

De esta manera, el debate por las candidaturas porteñas expone los matices de una fuerza política que busca recalibrarse, donde sus referentes más importantes mueven sus fichas con respeto pero con metas políticas bien diferenciadas.