La asunción de Diego Santilli como nuevo jefe de Gabinete marca el inicio de una etapa clave para el oficialismo en su búsqueda de gobernabilidad. La Casa Rosada se convirtió en el escenario de un fuerte respaldo institucional por parte de los mandatarios provinciales, quienes ven en Santilli a un interlocutor con la muñeca necesaria para destrabar la agenda legislativa y territorial.
Entre los asistentes, Rogelio Frigerio, de Entre Ríos, destacó la "capacidad de trabajo y vocación de diálogo" del flamante ministro coordinador, fundamental para el escenario actual. Desde el sur, Claudio Vidal, Santa Cruz, consideró su llegada como "una buena señal", aunque dejó en claro que la relación entre la Nación y las provincias debe basarse en el respeto mutuo y la escucha activa. Por su parte, el correntino Juan Pablo Valdés aprovechó para poner sobre la mesa las necesidades estructurales del Norte Grande, mientras que Gustavo Melella, Tierra del Fuego, a pesar de su perfil opositor, envió un mensaje de acercamiento y predisposición para el trabajo conjunto. El consenso general entre los trece gobernadores presentes, incluidos Jorge Macri, Martín Llaryora, Alfredo Cornejo y Raúl Jalil, apunta a mantener abiertas las vías de negociación, especialmente en lo que respecta a las partidas presupuestarias y las reformas que debe aprobar el Congreso, en un marco de legítimos acuerdos políticos y distribución de recursos a cambio del respaldo legislativo necesario para el Ejecutivo.
Sin embargo, en los pasillos parlamentarios algunos legisladores miran de reojo el pragmatismo de estas mesas de negociación, señalando que la viabilidad de las leyes dependerá de que las promesas de financiamiento a las provincias se cumplan de manera efectiva.
En medio de este clima de reordenamiento institucional, la presencia de Manuel Adorni en la ceremonia generó inevitables murmullos entre los presentes. En sectores políticos y periodísticos surgió un fuerte interrogante: ¿era realmente necesario que el exvocero presidencial, actualmente condicionado por complicaciones y frentes judiciales abiertos, ocupara un lugar central en un acto que buscaba transmitir pura renovación y prolijidad institucional? Su aparición terminó sumando un ruido político innecesario a una jornada donde el verdadero protagonismo debía ser exclusivo del nuevo armado federal.
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