Buenos Aires dio el salto definitivo hacia el futuro. Aquellas escenas fantásticas de la década del 80 donde Michael Knight conversaba con KITT, su auto inteligente, dejaron de ser una simple fantasía de televisión para convertirse en el nuevo plano de la realidad urbana porteña. El gobierno de la Ciudad formalizó un sistema de autorizaciones que permitirá a distintas tecnológicas probar autos autónomos y robots sobre ruedas directo en la vía pública.
No se trata de un despliegue masivo ni repentino de máquinas adueñándose de la 9 de Julio de la noche a la mañana. La medida, rubricada por el secretario de Transporte Guillermo Krantzer dentro de la gestión de Jorge Macri, habilita únicamente pruebas controladas de vehículos clasificados en el Nivel 4 de la norma internacional.Esta categoría permite que un coche se maneje completamente solo, sin ningún ser humano al volante, aunque restringido a zonas geográficas específicas o bajo condiciones climáticas determinadas.
A la par de estos automóviles futuristas, las veredas y parques también verán su propia revolución. Se autorizó el rodaje de los llamados "drones terrestres", dispositivos robotizados compactos creados para tareas de reparto de cargas livianas, limpieza urbana, monitoreo e inspección. Estos pequeños acompañantes de última generación operan gracias a un combo sofisticado de inteligencia artificial, sensores, visión por computadora y geolocalización satelital.
Desde la Secretaría de Transporte destacan que este tipo de innovación disruptiva tiene un potencial enorme para achicar drásticamente los accidentes de tránsito, agilizar el flujo de vehículos y aliviar los eternos embotellamientos de la capital. Eso sí, el filtro normativo promete ser estricto: las empresas deberán cumplir con cajas negras a bordo para registrar datos de cada maniobra, contratar seguros especiales de responsabilidad civil y garantizar la protección absoluta de peatones, ciclistas y personas con movilidad reducida.
El marco experimental ya está firme en los papeles, a la espera de conocer cuáles serán las primeras marcas en lanzarse a las pistas porteñas. Por ahora no hay un presupuesto público asignado ni una flota definida, pero la señal es clara: Buenos Aires se prepara para ver andar a los verdaderos herederos del Auto Fantástico compartiendo el asfalto con los colectivos porteños.
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