Macri desembarcó en Jujuy con un libreto bien calibrado: apoyo cerrado al rumbo económico del Gobierno nacional, pero con la mirada puesta en los casilleros que todavía quedan por llenar. Durante su estadía, el expresidente alternó actividad política con el gobernador radical Carlos Sadir y lanzó un encendido mensaje a su propia tropa, además respaldó los logros fiscales de Javier Milei y, al mismo tiempo, fijó la vara de lo que falta para completar la tarea.
El titular del PRO fue categórico al valorar el esfuerzo de su espacio en el Congreso para blindar las iniciativas de la Casa Rosada. Aseguró que el PRO acompañó como ninguna otra fuerza política lo hizo jamás sin integrar formalmente la gestión, permitiendo aprobar leyes clave para sanear las cuentas públicas. En esa línea, elogió la audacia del Presidente para alcanzar un superávit inédito en tiempo récord. Sin embargo, Macri bajó un cambio cuando le tocó hablar de la calle: aclaró que el equilibrio macroeconómico no alcanza si no se traduce en una inflación de un solo dígito que le dé respiro al bolsillo popular.
La visita al Norte Grande no fue casualidad. Además de ponderar el potencial del litio jujeño para la transición energética global, el fundador del espacio dejó un mensaje con la mira puesta en las urnas. Acompañado por Fernando De Andreis, instó a su militancia a formar cuadros técnicos y no improvisar, prometiendo presentar candidatos propios a intendente en cada rincón de la Argentina.
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