En un contexto fuertemente marcado por la volatilidad de la gestión libertaria y las tensiones no resueltas con el gobierno de Javier Milei, los gobernadores del PRO y los mandatarios provinciales aliados han comenzado a ver en el expresidente la pieza clave para liderar un proyecto de poder sólido. El indudable desgaste, producto directo de la indiferencia de la Casa Rosada frente a los constantes reclamos de mayor participación en las decisiones gubernamentales, ha generado un efecto político contundente: el retorno de Macri al centro de las expectativas electorales de la centroderecha argentina.
El punto de inflexión estratégico para esta nueva etapa tendrá lugar la próxima semana, cuando la provincia de Mendoza se convierta en la plataforma de lanzamiento de lo que ya se anticipa como un verdadero operativo clamor. El próximo viernes 22, Mauricio Macri aterrizará en tierras cuyanas, más precisamente en Luján de Cuyo, un territorio gobernado por el intendente Esteban Allasino, un dirigente al que el propio expresidente bendijo públicamente tiempo atrás calificándolo como "el futuro" del espacio. La intensa agenda incluirá un acto central en el Hotel Hilton, donde la dirigencia amarilla, en una cuidada ebullición controlada, le pedirá formalmente que asuma el desafío histórico de ser candidato a presidente nuevamente. El objetivo de los gobernadores es claro: posicionarlo como una esperanza experimentada, capaz de encauzar el rumbo del país frente a las turbulencias actuales y de establecer un desmarque definitivo del oficialismo.
Este resurgimiento de Macri transcurre, curiosamente, en los mismos días en que su exsocio político, el gobernador radical Alfredo Cornejo, también mueve sus piezas en el tablero nacional. Mientras Cornejo desembarca con su fundación "Deliberar" en la Capital Federal para disputarle el radicalismo a Martín Lousteau, la estrategia del fundador del PRO parece aglutinar un consenso territorial mucho más firme. Los líderes provinciales entienden que, frente a un radicalismo internamente fracturado y un gobierno central ensimismado, la figura de Macri representa un refugio inigualable de previsibilidad. Para los gobernadores aliados, el gran evento amarillo en Mendoza no constituye un episodio aislado, sino el primer paso firme de una campaña nacional que buscará consagrar imperiosamente al expresidente como el candidato natural para el decisivo año 2027.
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