Mauricio Macri mira de reojo la política argentina desde Norteamérica, con un pie en los estadios del Mundial y la cabeza metida de lleno en el ajedrez de cara a las próximas elecciones. El expresidente no descansa. Entre reuniones de la Fundación FIFA con dirigentes del fútbol y charlas con magnates internacionales de la talla de los dueños de la automotriz china ByD, su teléfono no para de sonar. El mensaje que baja desde el norte hacia sus alfiles es claro y sin fisuras: Javier Milei tiene que soltarle la mano a Manuel Adorni antes de que el Congreso tome el control de la situación y lo arrincone.
Para el líder del PRO, el ruido ensordecedor que rodea al actual jefe de Gabinete por la causa de presunto enriquecimiento ilícito es un ancla que no deja avanzar las reformas que el Gobierno tanto necesita. Macri viene siguiendo el expediente de Adorni al detalle, su diagnóstico es tajante, en las charlas privadas que mantiene con gobernadores dialoguistas como el santafesino Maximiliano Pullaro, el entrerriano Rogelio Frigerio o el correntino Gustavo Valdés, les repite lo mismo: el Presidente tiene que resolver este entuerto por sí solo, darle una salida elegante a su funcionario y evitar que el barro salpique más de la cuenta.
De hecho, en las últimas semanas pasó largas noches hablando de gestión y rosca política, como aquella cena en la residencia de Corrientes donde hubo hasta tiempo para escuchar chamamé junto a los Valdés. Macri nota que estos mandatarios provinciales corren el riesgo de terminar siendo el daño colateral de la estrategia libertaria si no hay acuerdos sólidos, y ya los anima a adelantar sus comicios para no quedar atados a la suerte nacional si es que Milei no llega fortalecido al año que viene.
El reloj, mientras tanto, sigue corriendo. El lunes, el bloque de diputados del PRO se verá las caras en una reunión de máxima tensión para definir qué hacer frente a la sesión especial convocada para el martes. Las posturas están enfrentadas y el equilibrio es delicadísimo. Cristian Ritondo, jefe de la bancada, advierte que acompañar una moción de censura para echar a Adorni sería regalarle una foto de victoria al kirchnerismo y a la izquierda. Álvaro González, otra voz pesada del espacio, pide avanzar únicamente con la interpelación, que funciona como una indagatoria para que el funcionario dé la cara, pero rechaza la censura directa porque le daría al Gobierno la excusa perfecta para victimizarse. El problema de fondo es territorial: Ritondo y Diego Santilli cuidan el acuerdo bonaerense con los libertarios, mientras que el ala más pura del macrismo exige ir a fondo.
Pero la paciencia amarilla se agota. El legislador porteño Darío Nieto no se guardó absolutamente nada al destrozar la coartada de las criptomonedas del ministro coordinador. Con la autoridad de quien conoce el paño digital, Nieto recordó que en 2014 el mercado del Bitcoin era un nicho de nerds y que los números de la declaración jurada de Adorni son una ficción. "Es un gran mentiroso y toma de boludos a los argentinos. En una sociedad que no llega a fin de mes, va y les toma el pelo", disparó sin filtro.
Mientras en la Cámara baja dudan si llegarán a las 129 bancas ocupadas el martes, en el Senado la historia pinta distinta. Allí, el misionero Martín Goerling ya avisó que acompañarán, y los votos para desplazar a Adorni parecen garantizados de cara a la sesión fijada para el jueves 2 de julio.
Todo este hervidero parlamentario será la antesala perfecta para el regreso de Macri, previsto para el viernes. El exmandatario aterrizará justo para encabezar un acto en Mar del Plata con un peso simbólico enorme. El lugar elegido es el salón La Normandina, el mismo escenario donde años atrás presentó su libro "Primer tiempo". Hoy, la gira "Próximo paso" huele a armado político puro.
Ese viernes marplatense será intenso. A Macri le fascina la idea de darle pista a una liga Sub 45 que renueve la cara del partido en el segundo semestre, apostando por perfiles como el del concejal Julián Bussetti, un economista de 31 años que da una pelea feroz en la trinchera discursiva. Tras juntarse con los Jóvenes y las Mujeres del PRO, las luces de La Normandina se encenderán. Hablarán Guillermo Montenegro, el gran anfitrión y armador en el interior bonaerense, Ritondo, Soledad Martínez y Fernando de Andreis, dejando el plato fuerte para el cierre a cargo de Macri. Con la mirada fija en 2027, el expresidente empieza a mover sus piezas en el tablero. Está convencido de que hay equipo para el segundo tiempo, pero para arrancar, espera que la Casa Rosada empiece por acomodar sus propios desastres.
Comentarios
Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero en opinar!