La centenaria pista central del predio ferial de Palermo albergó este domingo un evento histórico, marcado por el fervor de los productores, la presencia de los principales referentes del gabinete nacional y un riguroso repaso de la transformación económica que atraviesa la República Argentina. En su tercer discurso consecutivo ante la tribuna ruralista, el presidente Javier Milei eligió un tono de profunda reivindicación histórica para calificar a los hombres y mujeres de la tierra como auténticos "héroes" que, desde los albores de la patria, han empujado el desarrollo nacional frente a las recurrentes adversidades impuestas por el estatismo.

La jornada comenzó pasadas las 11 de la mañana, cuando el primer mandatario ingresó al predio acompañado por su hermana y secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, junto al ministro de Economía, Luis Caputo. Tras recibir los honores del Regimiento de Granaderos a Caballo y entonar las estrofas del Himno Nacional, el jefe de Estado se fundió en un cálido y significativo abrazo con el presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino, sellando la sintonía política e institucional que caracteriza el vínculo entre la actual administración nacional y las entidades agropecuarias.

El primero en tomar la palabra fue el titular de la SRA, Nicolás Pino, quien ofreció un discurso contundente y medular sobre el rol estratégico del sector. Desde el atril principal, el dirigente ruralista elogió los logros macroeconómicos alcanzados por la gestión libertaria. “La actual política económica nacional ha tenido notables logros, entre los que se destacan la reducción de la inflación, la mejora en el equilibrio fiscal y la estabilidad cambiaria, además de la baja en el riesgo país y las desregulaciones”, sostuvo Pino ante una multitud de productores.

Sin embargo, el eje central de la alocución del referente gremial giró en torno a la presión impositiva histórica y, de manera categórica, sobre los derechos de exportación. "Desde el año 2002, los gobiernos han sometido al campo a un régimen confiscatorio: las retenciones. 215 mil millones de dólares ingresaron sólo por ese concepto en las arcas del Estado", denunció con firmeza Pino, al tiempo que recordó que cada baja aplicada por el Gobierno fue inmediatamente reinvertida por los productores en genética, pasturas y maquinaria. En uno de los pasajes más aplaudidos de su discurso, y girándose para mirar directamente al primer mandatario, sentenció: “Conclusión: está demostrado, como venimos diciendo en reiteradas ocasiones, en coincidencia con el Presidente: las retenciones deben dejar de existir, por ley y para siempre”.

Pino también exigió un alivio en los tributos locales y provinciales, reclamando a los gobernadores e intendentes que "dejen de agobiarnos con impuestos" como el manejo arbitrario de Ingresos Brutos y las tasas viales que no se traducen en obras públicas. Asimismo, rechazó enfáticamente las narrativas que intentan minimizar la magnitud del sector: “No repitamos el eslogan falso de que el campo no genera empleo. De hecho, generamos más de 4 millones de empleos, en forma directa e indirecta. Todo el país se reactiva a partir del crecimiento del campo”. En materia de integración productiva, el dirigente remarcó que el agro debe articularse de forma virtuosa con la minería, la energía y la industria del conocimiento, rechazando la falsa antinomia de que el sector se encuentra aislado del resto de la economía.

A su turno, el presidente Javier Milei subió al escenario para brindar un discurso profundamente aplaudido, en el que ratificó su alianza inquebrantable con el sector productivo y fustigó con dureza a los sectores políticos que durante décadas asfixiaron la economía nacional. En el inicio de su alocución, el jefe de Estado destacó el rol insustituible de los productores: "Desde que Argentina es Argentina tiran para adelante el carro del país y merecen ser llamados héroes". En esa línea argumental, enfatizó que "el campo es el origen de la civilización" y subrayó que "gracias a la producción agrícola, el nuevo mundo pudo independizarse del viejo y entrar a la economía global".

Sin embargo, Milei contrapuso esa gesta civilizatoria con la responsabilidad histórica de la dirigencia política tradicional. Con severidad, señaló que "esto es algo que nunca logró comprender la política de los últimos 100 años", la cual "en vez de pagarle con justicia al campo por lo que había hecho por el país, lo castigó con impuestos, cepos, cupos y precios máximos". En uno de los fragmentos más resonantes de su mensaje, el Presidente exclamó: "Convirtieron al sector más pujante del país en el pagador de última instancia de Argentina. Ese es el campo que fue, el exprimido y atado de manos, esa oscura página la estamos dando vuelta para siempre", anticipando con optimismo que "se viene un campo radicalmente distinto al que conocimos".

El mandatario también dedicó un tramo sustancial de su mensaje a repudiar enfáticamente la campaña de desprestigio y los ataques sistemáticos perpetrados contra la Argentina durante los últimos días por sectores opositores nacionales e internacionales, advirtiendo que los intentos permanentes de socavar la estabilidad institucional y económica del país no lograrán detener el rumbo de saneamiento fiscal, desregulación y libertad económica implementado desde el 10 de diciembre de 2024. Reafirmó que la Argentina ha recuperado la credibilidad internacional gracias al esfuerzo conjunto de una ciudadanía que decidió abrazar las ideas de la libertad y abandonar definitivamente el populismo confiscatorio.

El acto continuó con el tradicional desfile de grandes campeones, maquinaria agrícola de última generación y agrupaciones tradicionalistas, coronando una jornada inolvidable en el predio de Palermo. Con este pronunciamiento, el Gobierno nacional y el sector agropecuario consolidaron un pacto estratégico de confianza mutua, sentando las bases institucionales, económicas y políticas para transformar definitivamente el perfil productivo de la Argentina hacia un horizonte de crecimiento sostenido, libertad comercial y respeto absoluto por la propiedad privada.