En un domingo de altísima tensión política que reconfiguró el centro de gravedad del Gobierno, el presidente Javier Milei pateó el tablero y designó a Diego Santilli como su nuevo jefe de Gabinete. El exministro del Interior asumirá de este modo la coordinación de los ministros convirtiéndose en el cuarto funcionario en ocupar ese estratégico sillón en lo que va de la gestión libertaria, tras las salidas de Nicolás Posse, Guillermo Francos y el reciente portazo de Manuel Adorni, cercado por las investigaciones sobre su patrimonio.

A la salida de la Quinta de Olivos, tras sellar su desembarco junto al Presidente y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, Santilli buscó llevar certidumbre a los mercados y a las provincias. El flamante ministro coordinador adelantó que su gestión funcionará "igual que la de Guillermo Francos" y ratificó de forma contundente que mantendrá bajo su órbita la relación con los mandatarios provinciales mediante la fusión de carteras. "Es algo que me ha pedido el Presidente", argumentó frente a los micrófonos.

Sin embargo, el dato central de la jornada no solo estuvo en el organigrama, sino en el fuerte respaldo político que cosechó su figura, logrando suturar —al menos de forma transitoria— la zigzagueante relación entre la Casa Rosada y el PRO. Trascendió que Mauricio Macri se mantuvo en comunicación directa con Santilli mientras este se dirigía a Olivos, un gesto de apoyo explícito que el propio Jefe de Gabinete prefirió manejar con cautela ante la prensa. Al ser consultado sobre el contenido de esa charla con el expresidente, el funcionario apeló a la reserva política: "Fue un diálogo entre él y yo", esquivó con elegancia.

A pesar del misterio, el guiño del partido fundado por Macri fue total. Desde las filas del PRO celebraron la designación ponderando que Santilli “tiene capacidad de gestión y experiencia”, cualidades que el espacio reclamaba con urgencia tras la salida de Adorni.

Fiel a su perfil componedor y de perfil negociador, Santilli dejó en claro cuál será la impronta de su jefatura en una etapa clave para el tratamiento de leyes estructurales. "Venimos tendiendo puentes con todos los sectores porque para lograr las reformas tiene que haber un Presidente con una convicción única y luego diálogos y acuerdos", sentenció, fijando una clara distancia con la lógica de confrontación radicalizada. El objetivo prioritario de este recambio, según el propio ministro, radica en "continuar siendo un gobierno transformador y reformista".

Horas más tarde, a través de sus redes sociales, el nuevo hombre fuerte del gabinete libertario reforzó su compromiso institucional plasmando la envergadura del momento: "Asumo el desafío más importante de mi vida con el compromiso de seguir trabajando para que este Gobierno siga haciendo historia. Creo en los proyectos colectivos, no en los individuales".

Con la jura programada para este martes a las 16 en la Casa Rosada, Santilli optó por congelar cualquier tipo de especulación de cara a las elecciones del próximo año en la provincia de Buenos Aires. Al ser consultado sobre si el cargo condicionaba sus aspiraciones territoriales, concluyó: "Tengo la cabeza puesta en seguir adelante con las reformas. Después, Dios dirá".