El idilio parlamentario que sostuvo la estructura de La Libertad Avanza durante sus meses de fama ha comenzado a resquebrajarse bajo el peso de la gestión y la falta de pericia política. El PRO cerebro y músculo legislativo del oficialismo, ha iniciado un repliegue estratégico que marca el fin de la "luna de miel" de las milanesas en Olivos para dar paso a una autonomía crítica que amenaza con reconfigurar el tablero del poder en el Congreso de la Nación.
Bajo la conducción de Mauricio Macri, el partido amarillo ha decidido abandonar el respaldo sistemático y silencioso. La señal de largada se dio en Parque Norte y se cristaliza ahora a través de los informes de la Fundación Pensar, que han empezado a desnudar las falencias de un modelo que, según la cúpula macrista, padece de una preocupante "miopía microeconómica". Para el macrismo, el ordenamiento de las grandes variables ya no es suficiente; la falta de gestión operativa está frenando la caída de la inflación y manteniendo el riesgo país en niveles alarmantes, evidenciando una impericia técnica que el PRO ya no está dispuesto a financiar con su prestigio.
La tensión alcanzó su punto de ebullición tras las críticas de Cristian Ritondo hacia la figura de Manuel Adorni. El jefe de la bancada del PRO no solo señaló el desgaste ético que suponen las recientes denuncias contra el jefe de Gabinete, sino que calificó su inminente presentación en el Congreso como un "show" mediático que degrada la institucionalidad.
Mientras tanto, Macri prepara una gira federal por diez puntos del país, ya estuvo en Chaco y Corrientes, para recuperar la identidad partidaria, un movimiento que la Casa Rosada interpreta como el preludio de una alianza táctica con sus antiguos socio de Juntos por el Cambio.
La ruptura ya no se rumorea, se ejecuta. El PRO ha entendido que la supervivencia de su proyecto político depende de diferenciarse a tiempo de una administración que, a sus ojos, confunde la política con el espectáculo y la macroeconomía con la realidad cotidiana de los argentinos. La distancia es hoy una decisión tomada: el macrismo ya arrancó.
La pérdida del respaldo del PRO en el Congreso de la Nación coloca a La Libertad Avanza en una situación de extrema vulnerabilidad institucional que altera drásticamente el equilibrio de poder. La consecuencia más inmediata es la desaparición de la mayoría necesaria para lograr el quórum, ya que al oficialismo no le alcanzan los propios y depende del bloque amarillo para llegar a los ciento veintinueve legisladores que permiten iniciar cualquier debate. Otro impacto crítico reside en la capacidad del Presidente para sostener sus vetos. Actualmente, la alianza con el macrismo permite blindar las decisiones del Ejecutivo al garantizar el tercio de los votos necesarios para evitar que el Congreso insista con leyes que afecten el equilibrio fiscal. Si el PRO retira su apoyo, Javier Milei perdería su principal herramienta de defensa institucional, quedando expuesto a que una mayoría opositora le imponga leyes que comprometan su plan económico. Esta falta de estructura parlamentaria propia obligaría al Ejecutivo a depender exclusivamente de los gobernadores provinciales, quienes suelen elevar el costo político de cada voto exigiendo transferencias de fondos o beneficios regionales. Finalmente, la salida del PRO priva a los libertarios de la experiencia técnica y parlamentaria necesaria para redactar dictámenes y sortear los laberintos reglamentarios del Congreso, dejando a una bancada oficialista joven e inexperta a merced de opositores que saben perfectamente como aprovechar las debilidades del rival.
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