En los pasillos del Congreso, el clima político se mide en base a las prioridades que cada espacio decide poner sobre la mesa. Esta vez fue el PRO el que pateó el tablero de las expectativas oficiales al presentar una agenda legislativa que, lejos de alinearse a ciegas con los deseos de La Libertad Avanza, deja en claro que el partido amarillo tiene sus propios planes. La gran sorpresa, o quizás no tanto para los que conocen la gimnasia parlamentaria, es que el PRO decidió congelar la reforma electoral, el proyecto que al Gobierno de Javier Milei le urge aprobar cuanto antes para eliminar las PASO de cara a las elecciones del 2027.

La jugada del bloque que conduce Cristian Ritondo en Diputados, sumada a la estrategia de sus senadores, encendió las alertas en la Casa Rosada. Para el Gobierno, sepultar las primarias es una prioridad absoluta para blindar la reelección del presidente. Sin embargo, en el PRO miran el panorama con desconfianza. Saben que quedarse sin PASO les quitaría la principal herramienta para negociar, desde una posición de fuerza, una futura alianza inclusiva con el oficialismo. Tampoco convence del todo la idea de las listas colectoras que deslizó el Ejecutivo, un tema que todavía genera ruidos internos y promete un debate caliente en la mesa política del partido.

En lugar de engancharse en la rosca electoral que propone Milei, el PRO eligió enfocarse en lo que llaman "reformas concretas". En el Senado, la bancada amarilla apunta los cañones a temas de fuerte impacto social: la reforma de la Ley de Salud Mental, una nueva ley de Propiedad Privada y el endurecimiento de las penas por falsas denuncias. Recién en un segundo escalón aparece la reforma electoral, diluida entre la desregulación del Estado y la legislación contra el delito ambiental.

La gran apuesta para destrabar el juego en la Cámara Alta es alrededor del proyecto de propiedad privada. Esta iniciativa, que ya sufrió una docena de cambios en lo que respecta a la venta de tierras a extranjeros, viene esquivando el debate tras una sesión fallida el 25 de junio, cuando el peronismo y La Libertad Avanza no dieron quórum. Ahora, la mirada está puesta en la reunión de Labor Parlamentaria del miércoles 8 de julio, donde buscarán el consenso definitivo para sesionar el 15 de julio.

Mientras tanto, en Diputados el panorama no es muy distinto. Ritondo y los suyos armaron un menú de temas con fuerte impronta de seguridad y orden: la largamente reclamada ley de Ficha Limpia, el combate a las usurpaciones de tierras y una reforma del Código Penal para agravar las penas en homicidios de menores en ocasión de robo. Curiosamente, temas como Ficha Limpia y los cambios en el financiamiento partidario forman parte del paquete electoral que el Gobierno tiene frenado en el Senado y que se niega a tratar por separado.

Con este escenario, el PRO demuestra que no quiere ser un simple apéndice del oficialismo. Prefiere levantar banderas históricas de su electorado, como el freno al vandalismo rural, el uso productivo de tierras ociosas y la colocación de inhibidores de señal en las cárceles. El mensaje hacia Balcarce 50 es sutil pero contundente: el cambio se construye desde el Congreso, pero bajo sus propias condiciones.