Después del sacudón que se sintió fuerte en julio, agosto llegó con una noticia para festejar: la actividad fabril y la construcción mostraron signos claros de recuperación. La producción manufacturera logró repuntar casi dos puntos respecto al mes anterior, impulsada por sectores clave que volvieron a encender máquinas. La construcción también dio un pasito hacia adelante. Puede parecer poco, pero en estos tiempos cualquier número en verde se siente como un soplo de aire fresco.

Este rebote intermensual demuestra que la capacidad de respuesta del entramado productivo sigue intacta cuando se presentan las condiciones. Rubros como la refinación de petróleo, los alimentos, la industria química y la producción de transporte vienen empujando la economía y demostrando una resiliencia envidiable. Son los sectores que hoy sostienen el ritmo y marcan el camino por donde puede venir la recuperación de fondo.

Por supuesto que nadie se encandila con un solo mes bueno. El terreno acumulado a lo largo del año todavía muestra números en rojo, y a muchas pymes les sigue costando cubrir los costos fijos mientras esperan que la calle vuelva a volcarse al consumo. Los comercios y las fábricas necesitan que el bolsillo de la gente rinda un poco más y que vuelva a fluir el crédito accesible.

Sin embargo, el dato de agosto rompe con la racha negativa y demuestra que la economía no está paralizada. Con un mercado interno que empieza a mostrar pequeñas señales de vida y la inflación buscando acomodarse, hay espacio para un cauto optimismo de cara al cierre del año. La rueda volvió a girar y la clave ahora será sostener el impulso.