Mauricio Macri decidió mover una pieza política en el momento más delicado de su relación con Javier Milei y convirtió la sede nacional del PRO, en pleno San Telmo, en una demostración de fuerza con mensaje directo a la Casa Rosada. Rodeado por Soledad Martínez, Jorge Macri y Fernando de Andreis, el expresidente reunió este jueves a cerca de medio centenar de legisladores provinciales de 18 distritos del país en un encuentro que tuvo un objetivo mucho más ambicioso que la simple coordinación parlamentaria: empezar a reconstruir el músculo político del PRO, recuperar a los dirigentes que emigraron hacia La Libertad Avanza y advertir que el partido amarillo no está dispuesto a resignarse a ser un satélite del mileísmo rumbo a 2027.

La cumbre, bautizada como “Foro Federal de Legisladores Provinciales”, funcionó como una señal de reorganización interna después de meses de debate dentro del PRO. El mensaje que bajó Macri fue tan político como electoral: el partido debe prepararse “para ser el próximo paso”, una frase que en el universo macrista ya interpretan como algo más que un eslogan partidario y que empieza a sonar como una advertencia dirigida al oficialismo libertario.

El expresidente hizo foco en la necesidad de recuperar presencia territorial, formar nuevos cuadros políticos y reconstruir una estructura nacional que quedó golpeada tras el avance de La Libertad Avanza sobre buena parte de la dirigencia amarilla. El dato político más fuerte del encuentro fue precisamente la presencia de varios dirigentes identificados en los últimos meses con posiciones cercanas al mileísmo, los llamados “buzos violetas”, que comenzaron a mostrar señales de incomodidad con el armado libertario y ahora vuelven a acercarse al universo PRO.

La preocupación de la Casa Rosada no pasa únicamente por el volumen del encuentro sino por lo que representa hacia adelante. En Balcarce creen que Macri intenta levantar un polo opositor dentro del electorado de centroderecha capaz de disputarle a Milei dirigentes, estructura y votos. El expresidente está convencido de que el Gobierno atraviesa un desgaste acelerado y que parte del electorado que acompañó al libertario empieza a reclamar gestión, previsibilidad y experiencia política. Por eso, la reunión de este jueves fue también un intento de mostrar que el PRO sigue vivo, conserva territorialidad y todavía puede ordenar un espacio competitivo.

La ofensiva macrista llega, además, en medio de un clima de máxima tensión con el Gobierno nacional. En los últimos días, Macri endureció públicamente sus cuestionamientos contra la administración libertaria y especialmente contra Manuel Adorni, a quien apunta por la demora en la presentación de su declaración jurada y por las denuncias de enriquecimiento ilícito que comenzaron a circular en distintos ámbitos políticos y judiciales. Durante su discurso ante los legisladores, el líder del PRO dejó una frase que en el partido interpretaron como un misil dirigido al vocero presidencial y, por extensión, al corazón del Gobierno. “La corrupción no es sólo un problema moral, es un problema económico. Traba inversiones, expulsa oportunidades, encarece todo”, afirmó Macri en el cierre del encuentro.

La frase cayó como una bomba en el oficialismo porque el macrismo venía evitando hasta ahora confrontar de manera frontal con Milei en temas sensibles vinculados a transparencia y ética pública. El endurecimiento coincide con la difusión del documento “Próximo Paso”, impulsado por Fernando de Andreis con aval del propio Macri, donde el PRO cuestionó la “soberbia” y las internas permanentes del oficialismo libertario. Ese texto generó una fuerte crisis interna en el partido porque varios gobernadores y dirigentes amarillos consideran que una ruptura total con Milei podría terminar beneficiando al peronismo.

Sin embargo, Macri parece decidido a asumir el riesgo. Cerca del expresidente aseguran que ya no cree posible una convivencia política ordenada con La Libertad Avanza y que empezó a trabajar en un proyecto propio para 2027. La reunión de este jueves fue la primera gran foto de esa reconstrucción. Una foto que buscó enviar un mensaje claro: el PRO no se resigna a desaparecer, quiere recuperar a los dirigentes que se fueron con Milei y pretende volver a disputar el liderazgo de la oposición desde el centro de la escena política nacional.