El Poder Ejecutivo envió a la Cámara de Diputados el borrador del Presupuesto 2027 y encendió el debate. La propuesta del ministro Luis Caputo promete un sendero de calma: un PBI creciendo al 4%, una inflación desacelerando al 18% anual y un dólar oficial rondando los $1.847,6 para diciembre del 27. A primera vista, los números dibujan la consolidación de un modelo que busca encadenar su cuarto año con equilibrio fiscal y un superávit primario del 1,3% del PBI. Sin embargo, al cruzar la puerta de la macroeconomía y mirar la calle, la planilla de Excel parece chocar de frente con la realidad.

Más que una hoja de ruta estricta, el texto funciona como un decálogo de buenas intenciones. El Poder Ejecutivo apuesta a un rebote sostenido de la inversión y a un consumo privado en recuperación. Pero el diagnóstico en el terreno productivo muestra otra cara: PyMEs ahogadas, la industria trabajando con capacidad ociosa, comercios que no remontan y un poder adquisitivo golpeado. Las propias consultoras privadas ya reajustaron sus expectativas, marcando que las metas oficiales suelen pecar de un optimismo difícil de sostener en medio del parate actual.

El recorrido institucional recién empieza. El proyecto ingresó por la Cámara Baja, como marca la Ley de Administración Financiera, pero el trabajo pesado arrancará el próximo 7 de octubre en la comisión de Presupuesto. Allí, los secretarios Carlos Guberman (Hacienda) y Federico Furiase (Finanzas) defenderán el plan frente a los legisladores. El oficialismo apoyará su discurso en el saldo de la balanza comercial, proyectando exportaciones por más de US$ 130.000 millones y un superávit de bienes y servicios superior a los US$ 15.000 millones.

El escenario que viene estará marcado por la discusión política. Mientras el equipo económico defiende la pauta cambiaria afirmando que la suba del dólar sólo refleja la inflación estimada, la oposición y distintos sectores productivos pondrán la lupa sobre la viabilidad de los ingresos. El Congreso tendrá la última palabra para determinar si estas metas son realizables o si el Presupuesto 2027 quedará recordado como otro deseo de primavera en la historia argentina.