El partido creado por Mauricio Macri se encuentra hoy en un complejo proceso de reconfiguración que redefine su relación con La Libertad Avanza, un debate que atraviesa tanto a sus principales figuras como a las estrategias territoriales clave de cara a las elecciones de 2027. Lejos de ser una crisis lineal, el escenario expone una dinámica de sutiles equilibrios políticos donde conviven la necesidad de gestión, la preservación de la identidad partidaria y la influencia de su líder histórico, Mauricio Macri.

El comportamiento del PRO en el Congreso expone con claridad el laberinto estratégico del partido. Mientras la estructura nacional mantiene un tono crítico frente a las tensiones del oficialismo, el bloque conducido por Cristian Ritondo opta por el pragmatismo. La decisión de no dar quórum para avanzar contra el vocero presidencial, Manuel Adorni, quien enfrenta una investigación judicial,  responde a una lógica de construcción territorial en la provincia de Buenos Aires. Ritondo viene articulando una estrategia bonaerense para 2027 que proyecta a Diego Santilli como candidato a gobernador, en una alianza indispensable con los libertarios de Karina Milei. Para que este esquema funcione, se vuelve fundamental no dinamitar los puentes con la Casa Rosada, garantizando además que los intendentes del PRO mantengan el acceso a los fondos nacionales que Santilli ayuda a gestionar.

Mauricio Macri, por su parte, se ubica en un lugar diferente. Al no gestionar municipios ni depender directamente de alianzas locales inmediatas, el expresidente conserva el margen de maniobra necesario para fijar posiciones más duras y exigir responsabilidades políticas sin pagar los costos directos de la gestión diaria. Esta complementariedad permite al partido oscilar entre la exigencia de transparencia y el acompañamiento legislativo al oficialismo en proyectos clave como el Súper RIGI y el acuerdo con los holdouts.

En el territorio de la provincia de Buenos Aires se juega quizás el debate interno más intenso. Frente a la intención de La Libertad Avanza de absorber la capilaridad del PRO a través de armadores como Sebastián Pareja, surge una corriente interna que busca preservar el sello fundacional del partido amarillo. Este sector tiene como uno de sus principales impulsores a Pablo Petrecca, actual senador bonaerense y vicepresidente del PRO provincial. Con el respaldo explícito de Mauricio Macri, Petrecca plantea que cualquier entendimiento con el oficialismo debe darse entre fuerzas autónomas y no mediante la incorporación individual de dirigentes. El exintendente de Junín viene consolidando esta postura a través de intensas recorridas por la Cuarta, Quinta, Sexta y Séptima secciones electorales, dialogando con intendentes y referentes locales.

La propuesta liderada por Macri y Petrecca no busca una ruptura con el gobierno de Javier Milei, sino consolidar un espacio de centro que acompañe las reformas económicas de fondo pero mantenga una agenda provincial propia. Se trata de un intento por representar a un electorado bonaerense que no se identifica con el kirchnerismo ni con el estilo libertario puro, apostando a una coalición amplia que sume a sectores del radicalismo.

En paralelo, la Ciudad de Buenos Aires sigue funcionando como el bastión histórico del PRO, y el jefe de Gobierno, Jorge Macri, ya comenzó a delimitar las fronteras de su propio proyecto. En declaraciones recientes, confirmó su intención de competir por la reelección en 2027: “Amo esta tarea, amo esta ciudad. Deseo tener cuatro años más de gestión”, afirmó, señalando que los grandes planes de infraestructura, conectividad y transición hacia el transporte eléctrico requieren continuarse en el tiempo.

Al ser consultado sobre el armado electoral y el avance de LLA en el distrito porteño, Jorge Macri adoptó una postura de apertura democrática y confianza política. Lejos de mostrar preocupación ante una eventual postulación de Manuel Adorni bajo la "lista violeta", el mandatario fue contundente: "Yo estoy acostumbrado a competir". Para el jefe de Gobierno, cada espacio tiene el derecho legítimo de definir sus candidatos, y el PRO debe concentrarse en consolidarse como una alternativa sólida por mérito propio.

Respecto al panorama en el gabinete nacional y las tensiones en torno a la figura de Adorni, Jorge Macri evitó interferir en las decisiones presidenciales, aunque aportó una mirada institucional: consideró que es un tema que conviene resolver con celeridad para evitar que los ruidos políticos terminen trabando la gestión cotidiana de la administración.

La convivencia entre el PRO y La Libertad Avanza transita por un carril de debate político, donde conviven la competencia lógica de las aspiraciones electorales y la coincidencia en el rumbo general del país. El rol de Mauricio Macri como articulador de la identidad del partido resulta fundamental para equilibrar las distintas posturas, asegurando que el PRO mantenga su peso específico ya sea como socio estratégico o como una alternativa con sello propio tanto en la Ciudad como en la Provincia de Buenos Aires.