Terminado el Mundial, la rutina legislativa volvió a ponerse en marcha y el PRO decidió que no va a quedarse a ver qué pasa. Con la conducción de Mauricio Macri y el empuje de sus bloques, el espacio dio un golpe sobre la mesa: salió a marcar la cancha en el Congreso con una agenda sumamente propia, firme y cargada de iniciativas con las que busca imponer sus ideas y marcar el ritmo del debate político en esta segunda mitad del año.

El corazón de esta ofensiva es el relanzamiento del proyecto de reforma del Código Penal, una iniciativa impulsada por Cristian Ritondo que volvió a presentar luego de que perdiera estado parlamentario. En el partido entienden que la seguridad quedó como uno de los temas pendientes tras los acuerdos del Consejo de Mayo y apuntan a darle a la Justicia herramientas concretas. La propuesta va directo a los problemas de la calle: cadena perpetua para el que mate a un policía, figuras penales específicas para combatir a los motochorros y un esquema donde el 82% de los delitos sean de prisión efectiva. Además, incluye dos reclamos fuertes de su electorado: tipificar los bloqueos sindicales a fábricas como delitos penales y la implementación de "desalojos express" para restituir propiedades usurpadas en tiempo récord, sobre la base de iniciativas como la de Martín Yeza.

Pero el despliegue parlamentario del PRO no se agota en la seguridad. En la Cámara de Diputados, la bancada que lidera Ritondo impulsa reformas al financiamiento de partidos políticos, el uso productivo de tierras ociosas sobre rutas nacionales, sanciones más duras contra el vandalismo rural, herramientas contra el grooming, la instalación de inhibidores de señal en cárceles y un programa contra el suicidio adolescente.

En el Senado, la estrategia apunta a actualizar la Ley de Salud Mental, agravar las penas por falsas denuncias y debatir el régimen tarifario de Zona Fría. A todo esto le suman ejes prioritarios como la reforma electoral, la desregulación del Estado, acuerdos judiciales pendientes y el combate a la criminalidad ambiental. Con este abanico de propuestas, el PRO busca demostrar que tiene iniciativa de sobra y la intención clara de conducir la conversación política.