Juan Loupias  es Secretario General de la UCR Ciudad de Buenos Aires y plantea un cese de las disputas inútiles y un futuro en donde haya más respuestas para la gente

La Argentina enfrenta una etapa decisiva. Después de años de enfrentamientos estériles y crisis recurrentes, la sociedad espera que la política deje de concentrarse en las disputas y vuelva a enfocarse en aquello que verdaderamente importa: ofrecer respuestas concretas, generar previsibilidad y construir un proyecto de país que permita recuperar la confianza.

Hoy millones de argentinos viven con preocupación. El costo de los servicios, el transporte, la salud y la educación aumenta de manera constante, mientras los ingresos no alcanzan para acompañar ese ritmo. Muchas familias deben reorganizar todos los meses su economía, resignar consumos e incluso recurrir al crédito para afrontar gastos cotidianos. Esa realidad no puede naturalizarse.

También atraviesan un momento complejo quienes producen y generan empleo. Las pequeñas y medianas empresas, que representan uno de los principales motores de la economía nacional, soportan un escenario de incertidumbre que dificulta las inversiones, limita el crecimiento y pone en riesgo miles de puestos de trabajo. Defender a las pymes significa defender el desarrollo local y las oportunidades de progreso.

La estabilidad económica resulta indispensable, pero por sí sola no alcanza. Es necesario que vaya acompañada por políticas que promuevan la producción, incentiven la inversión, fortalezcan el empleo y permitan que el crecimiento llegue a todos los sectores de la sociedad. Sin desarrollo económico con inclusión, cualquier mejora será incompleta.

Frente a este escenario, la política tiene la obligación de abandonar la lógica de la confrontación permanente. Los argentinos necesitan dirigentes capaces de debatir con firmeza sin convertir cada diferencia en un conflicto. El respeto institucional, la búsqueda de consensos y la capacidad de diálogo deben volver a ocupar un lugar central en la vida pública.

Desde la Unión Cívica Radical sostenemos que existe una alternativa distinta. Una propuesta basada en los valores democráticos, el fortalecimiento de las instituciones, el federalismo, la transparencia y una gestión eficiente que tenga como prioridad mejorar la calidad de vida de la gente.

El radicalismo cuenta con una extensa experiencia de gobierno en todo el país. Gobernadores, intendentes y equipos de gestión demuestran todos los días que es posible administrar con responsabilidad, cuidar los recursos públicos, impulsar obras, fortalecer la educación y la salud, y acompañar al sector productivo aun en contextos económicos muy difíciles.

Ese capital político y de gestión debe convertirse en la base para construir una alternativa nacional sólida y competitiva. En ese proceso también resulta fundamental el trabajo que viene realizando Leo Chiarella al frente de la Unión Cívica Radical Nacional, fortaleciendo la presencia territorial del partido, promoviendo la unidad y acompañando a dirigentes y militantes en cada provincia.

La unidad del radicalismo es un objetivo indispensable. Siempre fuimos más fuertes cuando priorizamos el interés general por encima de las diferencias internas. Ese espíritu debe guiarnos nuevamente para afrontar los desafíos que vienen.

Al mismo tiempo, el país necesita avanzar hacia la construcción de un amplio espacio de centro, integrado por quienes creen en el diálogo, en la producción, en la educación, en el respeto institucional y en la convivencia democrática. Una alternativa que supere la falsa elección entre los extremos y ofrezca una propuesta seria para gobernar.

Las elecciones primarias abiertas constituyen una herramienta adecuada para que esa construcción se consolide con legitimidad y participación ciudadana. La sociedad debe tener la posibilidad de elegir los liderazgos y acompañar un proyecto común que nazca del consenso y no de las imposiciones.

El desafío no pasa solamente por ganar una elección. El verdadero compromiso consiste en recuperar la confianza de los argentinos, escuchar sus preocupaciones y ofrecer un rumbo claro para los próximos años. La política recupera su sentido cuando logra mejorar la vida cotidiana de las personas.

Nuestro país dispone de enormes fortalezas: talento, capacidad productiva, recursos naturales, universidades de excelencia y emprendedores que siguen apostando por la Argentina. Lo que hace falta es un clima de previsibilidad, reglas claras y acuerdos básicos que permitan transformar ese potencial en crecimiento sostenido.

Debemos dejar atrás los discursos que profundizan las divisiones. La sociedad reclama dirigentes que convoquen, dialoguen y trabajen para resolver los problemas reales, no para alimentar conflictos permanentes.

Desde la Unión Cívica Radical seguiremos impulsando ese camino. Creemos en una Argentina donde el trabajo, la educación, la producción y el respeto institucional vuelvan a ser los pilares del desarrollo. Una Argentina que deje atrás la confrontación permanente y recupere la esperanza a partir de acuerdos, responsabilidad y una mirada de futuro.