El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, subió drásticamente el tono político y apuntó de manera directa contra la gestión del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof. Durante un acto en el Instituto Superior de Seguridad Pública (ISSP), Macri trazó una línea discursiva muy fuerte al usar la Avenida General Paz no solo como un límite geográfico, sino como una frontera moral y operativa entre dos modelos de gestión antagónicos.

“Si del otro lado de la General Paz reina el caos y el desorden, nosotros vamos a ser un muro contra la barbarie y el desgobierno del gobernador Kicillof”, disparó con dureza el mandatario capitalino.

La crítica de Macri expone una realidad que desvela a los vecinos del Conurbano: el flagelo de un territorio bonaerense que asoma desbordado, sin un plan de contingencia claro y asediado por bandas criminales. Ante este escenario, la estrategia de la Ciudad es blindarse. "Los enemigos del estilo de vida de los porteños no son bienvenidos. Los que crean que pueden venir o entrar a la Ciudad a delinquir se equivocaron: acá se viene a trabajar, a invertir y a estudiar", advirtió Macri, marcando una fuerte cancha discursiva frente a la inacción de la administración vecina.

Para sostener ese "muro" frente al desorden bonaerense, el gobierno porteño sumó 650 policías con experiencia al sector Comunal, Subtes y Orden Urbano. Estos efectivos pasaron por los cursos NICE (Nuevos Ingresos con Experiencia), una formación de 240 horas cátedra en el ISSP que readapta físicamente y legalmente a exmiembros de otras fuerzas de seguridad o militares.

Con esta última tanda, la gestión de Jorge Macri ya incorporó 5.292 nuevos efectivos, proyectando superar los 6.200 oficiales y 500 bomberos calificados al finalizar 2026. Este despliegue territorial se traduce en procedimientos de saturación en puntos de alta demanda y estrictos controles habituales de identificación de vehículos y personas.

La crítica al modelo de Kicillof también se apoya en políticas activas de ordenamiento urbano. La Ciudad devolvió 835 propiedades usurpadas que funcionaban como aguantaderos en barrios como Constitución y San Telmo, y liberó 68 kilómetros lineales de espacio público antes ocupados por manteros en Once, Flores y Retiro.

Además, se sostienen operativos masivos como "Tormenta Negra" en 15 villas y un fuerte control de accesos en la Villa 31 para frenar su crecimiento ilegal.

Acompañado por su plana mayor de Seguridad y Justicia, Jorge Macri concluyó con una máxima que resuena como un ultimátum para los delincuentes que cruzan desde la Provincia: “O se controla el territorio o lo dominan los delincuentes. Acá no hay espacio para la duda: el delito se persigue en cada metro cuadrado y no hay zonas liberadas”.