Javier Milei convirtió el inicio de la Argentina Week en París en un escenario para reafirmar el rumbo económico de su gestión y enviar mensajes directos al capital internacional. Ante una platea integrada por empresarios, banqueros y analistas financieros, el mandatario sostuvo que el país transita hacia una apertura inédita que lo posicionará entre los más libres del mundo. En su exposición, destacó que la Argentina cuenta con ventajas competitivas claras en materia de energía accesible, potencial agropecuario y abundancia de minerales estratégicos, pilares sobre los que busca asentar una recuperación sostenible de la economía real.
Para reforzar la certidumbre de los mercados frente a eventuales episodios de volatilidad cambiaría, Milei detalló la existencia de un colchón financiero de unos 75.000 millones de dólares, integrado por compras de reservas acumuladas, acuerdos de intercambio de divisas con Estados Unidos y China, y otras líneas de respaldo. Según la visión oficial compartida por el ministro Luis Caputo en las mismas jornadas, este esquema busca disuadir la especulación y garantizar la estabilidad macroeconómica en la antesala de los próximos turnos electorales.
El despliegue en la capital francesa no fue únicamente técnico. El Ejecutivo buscó exhibir solvencia política mediante el acompañamiento de 13 gobernadores provinciales. Entre la comitiva de destacan figuras como el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, junto a mandatarios de distritos clave para la producción y la exportación, como Martín Llaryora de Córdoba, Maximiliano Pullaro de Santa Fe y Gustavo Valdés de Corrientes. La presencia de los líderes territoriales funcionó como una señal institucional destinada a certificar que las reformas estructurales cuentan con un sustento amplio en las economías regionales.
Sin embargo, la narrativa presidencial sumó un componente de alta tensión al referirse a lo que definió como los "fantasmas" que amenazan el desarrollo nacional. Con esta figura, el Jefe de Estado agrupó tanto al riesgo del retorno del kirchnerismo y la oposición tradicional, como a los supuestos intentos de desestabilización política y protestas callejeras que, según su mirada, condicionaron la velocidad de la baja inflacionaria. Milei insistió en que su administración logró neutralizar estas presiones y prometió que, de consolidarse el proceso político en los comicios venideros, el país ingresará en una fase de crecimiento sin antecedentes recientes.
Es probable que no sea el ámbito para el debate de cuestiones locales, pero Milei no hizo ninguna referencia sobre las deudas internas que viene dejando el ajuste de la economía argentina.
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