Aunque todavía falta más de un año para la próxima elección presidencial, en la Casa Rosada el calendario político ya parece haberse adelantado. Con la salida de Manuel Adorni del Gobierno, el oficialismo empezó a reordenar su estrategia y el objetivo que domina todas las conversaciones es uno solo: conseguir que Javier Milei permanezca otros cuatro años en el poder.

La señal más clara la dio Karina Milei durante una actividad partidaria en Misiones. Sin rodeos, aseguró que su principal meta es que su hermano sea reelegido en 2027. La frase no pasó inadvertida dentro de La Libertad Avanza, donde interpretan que comenzó una nueva etapa: la de construir las condiciones políticas para sostener el proyecto libertario más allá del actual mandato.

En Balcarce 50 identifican tres factores que consideran decisivos para llegar con chances al próximo turno electoral. El primero es la economía. La apuesta oficial es que la recuperación que muestran algunos indicadores termine trasladándose a la vida cotidiana y se refleje en el bolsillo de los argentinos. Esa expectativa es compartida por el presidente y por el ministro de Economía, Luis Caputo, quienes sostienen que el crecimiento todavía debe sentirse con mayor fuerza en la economía doméstica.

El segundo punto pasa por las reglas del juego electoral. El Gobierno mantiene su intención de eliminar las PASO y entiende que ese cambio podría favorecer su estrategia para 2027. No será una tarea sencilla. Por eso, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, junto con Eduardo "Lule" Menem, intensifican las conversaciones con gobernadores y distintos espacios provinciales para conseguir los respaldos necesarios en el Congreso. Entre las alternativas que se analizan aparecen acuerdos electorales, colectoras y mecanismos de adhesión que permitan sumar aliados.

La tercera variable es la oposición. En el oficialismo observan con atención cómo evolucionará el mapa político en los próximos meses. Existe la convicción de que una oposición fragmentada facilitaría el camino hacia la reelección, mientras que la aparición de un candidato competitivo de centro o de centroderecha podría alterar por completo el escenario.

En ese análisis aparecen nombres con peso propio. Una eventual candidatura de Mauricio Macri preocupa a algunos sectores libertarios, al igual que la posibilidad de que Patricia Bullrich construya un proyecto propio fuera de la estrategia oficial. En la Casa Rosada reconocen que cualquier dirigente capaz de disputar el electorado ubicado entre el centro y la derecha representa un desafío electoral.

Mientras el foco público sigue puesto en la gestión y en la economía, puertas adentro el Gobierno ya empezó a jugar un partido distinto. La construcción de alianzas, la negociación con los gobernadores y el armado político nacional forman parte de una hoja de ruta que tiene un único destino: llegar a 2027 con Javier Milei en condiciones de buscar la reelección.