La política argentina sumó un nuevo capítulo de alto impacto este fin de semana, uno de esos giros que reconfiguran el tablero de poder en la Casa Rosada. Tras la renuncia de Manuel Adorni, cercado por el desgaste y el avance de una investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito, Diego Santilli toma las riendas de la Jefatura de Gabinete. El desembarco del "Colo" no es un cambio de nombres más; representa una reforma estructural en la mesa chica de Javier Milei, que le otorga superpoderes al absorber la estructura del Ministerio del Interior y disolver la cartera política tradicional para concentrar todo el manejo de las negociaciones en el ministro coordinador.
En sus primeras declaraciones radiales de este lunes, Santilli dejó en claro el tono que tendrá su gestión: una presencia mediática agresiva, complementada con el nuevo vocero Adrián Ravier, y una lealtad absoluta al proyecto libertario. No escatimó en elogios para el Presidente, a quien calificó como "el más reformista de la historia", y admitió abiertamente que trabajará para lograr su reelección el año próximo, con la mira puesta en consolidar un sendero de baja inflacionaria que mostró números de 2,6% en abril y 2,1% en mayo.
El primer gran desafío del flamante jefe de Gabinete será reactivar una agenda legislativa que venía empantanada por los ruidos internos. La hoja de ruta inmediata arranca el miércoles a las 9:30, cuando escolte a Karina Milei en una reunión clave con los bloques de diputados y senadores de La Libertad Avanza. La prioridad absoluta del oficialismo en el Congreso ya tiene nombre y apellido: avanzar con la eliminación o suspensión de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), una reforma electoral que el Ejecutivo quiere sancionar cuanto antes.
Para lograr esto y destrabar el resto de los proyectos económicos, Santilli planea explotar al máximo su perfil dialoguista. Mantendrá de forma directa el nexo con las provincias, apoyado por Gustavo Coria como secretario de Interior e Ignacio Devitt como vicejefe de Gabinete. Las visitas a los gobernadores se intensificarán esta misma semana, buscando reconstruir puentes dañados y asegurar los votos necesarios en ambas cámaras. Quienes caminan los pasillos de Balcarce 50 arriesgan que su llegada también podría funcionar como un puente de reconciliación entre Milei y Mauricio Macri, con quien Santilli habló por teléfono antes de aceptar el cargo y que ya saludó públicamente su designación.
Con la jura programada para este martes a las 16:00 en el Salón Blanco, el nuevo ministro coordinador asume una doble tarea titánica. Por un lado, debe ordenar la interna de un oficialismo que crujió tras la salida de Adorni, a quien el propio Santilli describió hoy como "anímicamente destruido". Por el otro, deberá acelerar la gestión diaria mediante reuniones de seguimiento con cada ministerio, cuidando que el barro de la coyuntura no opaque su propia aspiración de competir por la gobernación de la provincia de Buenos Aires en 2027. En el Gobierno hay optimismo: confían en que su oficio político le permita ser un superministro eficaz sin quedar atrapado en los conflictos internos de la gestión.
Comentarios
Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero en opinar!