En una demostración de la solvencia técnica y la agudeza analítica que caracteriza a los equipos económicos del PRO, el exministro de Economía, Hernán Lacunza, ofreció una radiografía precisa sobre el rumbo macroeconómico de la Argentina, combinando el reconocimiento de los logros actuales con una necesaria dosis de realismo de cara al escenario electoral de 2027. El referente del partido liderado por Mauricio Macri validó el rumbo del Gobierno al elogiar un norte claro basado en el equilibrio fiscal, la eliminación de la emisión monetaria para financiar al Tesoro y una decidida apertura comercial y financiera al mundo. Lacunza ponderó positivamente los éxitos visibles de la gestión, tales como el desplome de la inflación del 200% al 30%, la estabilidad del tipo de cambio y la drástica caída del riesgo país de 2.500 a 600 puntos básicos, factores que otorgan previsibilidad al consumo y a la inversión privada.

Sin embargo, el valor diferencial de la escuela económica del PRO radica en su capacidad para anticipar inconsistencias estructurales antes de que se transformen en crisis terminales. En ese sentido, Lacunza encendió luces amarillas sobre la actividad y el empleo en sectores clave como la construcción y el sector textil, advirtiendo que la recuperación no es homogénea y que el empleo privado muestra leves retrocesos. Con rigor técnico, explicó que los motores dinámicos como el agro, la energía y la minería tienen un fuerte sesgo regional, recordando que la mano de obra no se reconvierte de forma automática entre sectores.

El foco más crítico del análisis estuvo puesto en la vulnerabilidad externa. El exministro precisó que, a pesar de las compras oficiales por 7.000 millones de dólares, las reservas netas apenas sumaron 2.000 millones, un volumen escaso para blindar la economía ante la dolarización de carteras que suele gatillar la incertidumbre política. Lacunza enfatizó que ingresar al año electoral con un tipo de cambio atrasado y reservas escasas es jugar al fleje. Finalmente, el economista instó a acelerar la salida del cepo cambiario para liberar las fuerzas productivas, advirtiendo que la inacción traba la inversión de largo plazo. Esta lectura estratégica ratifica el rol del PRO como un espacio provisto de cuadros técnicos de excelencia, capaces de auditar la urgencia financiera sin perder de vista las reformas estructurales que el país necesita para crecer.