El Gobierno de Jorge Macri acaba de colgarse una medalla financiera de la que muy pocos distritos en el país pueden presumir hoy. La agencia calificadora Moody’s Local subió la nota de la deuda porteña al escalón más alto, otorgándole un sólido AAA con perspectiva estable. Esta mejora, que abarca tanto la emisión de deuda en pesos como en dólares, saca a la administración del escalón AA+ y la consolida como el emisor local con la mayor calidad crediticia y el menor riesgo relativo de todo el mercado argentino.

Detrás de esta decisión técnica hay una lectura política y financiera muy clara. El ministro de Hacienda y Finanzas de la Ciudad, Gustavo Arengo, no tardó en adjudicar el logro a la disciplina fiscal y al ordenamiento de las cuentas públicas que impulsa la gestión de Jorge Macri. En las oficinas de la calle Uspallata leen este salto no solo como un espaldarazo a la gestión cotidiana, sino como la llave maestra para acceder a financiamiento mucho más barato, algo vital si se quiere multiplicar la inversión pública en infraestructura.

Sin embargo, el verdadero catalizador que destrabó la nota AAA fue el éxito de una jugada reciente: la colocación del Bono Tango. A mediados de mayo, la Ciudad logró emitir la Serie 14 de este título por 500 millones de dólares en los mercados internacionales, pactando una tasa fija del 7,05 % con vencimiento en 2036. Con esa inyección de fondos, el equipo financiero porteño logró patear para adelante los compromisos de pago más urgentes, estirando los plazos promedio y quitándole una enorme presión de cortísimo plazo a la caja diaria.

El informe de Moody’s también pone la lupa sobre una estructura de recaudación extremadamente robusta. En un país donde la mayoría de las provincias dependen de los recursos coparticipables, Buenos Aires se destaca por su autonomía. Al cierre del primer trimestre de 2026, los ingresos propios representaron el 87,6% de la recaudación operativa total. Sostenida por esta base y por una economía diversificada, la Ciudad reportó un margen operativo del 30,7% y un superávit financiero del 21,9% para ese mismo período. En definitiva, estos números demuestran que el distrito cuenta con una liquidez holgada para amortiguar cualquier tempestad económica y seguir cumpliendo con sus acreedores sin despeinarse.