La tormenta judicial que mantuvo en vilo a la Casa Rosada durante casi dos años llegó finalmente a su puerto más calmo. La Justicia determinó el sobreseimiento definitivo del presidente Javier Milei y de su hermana, la secretaria general Karina Milei, en la mediatizada causa por la fallida promoción del criptoactivo $LIBRA. La resolución, dictada por el juez federal Marcelo Martínez De Giorgi tras el pedido del fiscal Eduardo Taiano, cerró el expediente al constatar la inexistencia absoluta de delito. Los magistrados concluyeron que el posteo presidencial en redes sociales sobre el proyecto privado no configuró una maniobra de estafa ni un abuso de poder, al tratarse de un mercado de alta volatilidad donde no existió engaño comprobado ni uso de fondos públicos. Tampoco hallaron pruebas de tráfico de influencias por parte de Karina Milei, pulverizando así las suspicacias sobre supuestas reuniones ocultas.

Lejos de dejar pasar el triunfo judicial, el mandatario aprovechó un foro político para descargar toda su artillería verbal. Con la euforia de quien se siente reivindicado, calificó el proceso como una treta artera orquestada para desgastar su gestión. "Intentaron un golpe de Estado por la vía institucional y no pudieron, porque somos honestos y estamos limpios", lanzó ante un auditorio colmado de empresarios y diplomáticos. Visiblemente molesto por el tiempo perdido entre tapas de diarios y acusaciones cruzadas, cuestionó con dureza a los operadores y economistas críticos. Con esta jugada, el Ejecutivo da vuelta la página de uno de los episodios más complejos de su mandato, reafirmando su narrativa de que las instituciones republicanas terminaron por sepultar lo que consideró un circo político montado para doblegar su rumbo económico.