El 62° Coloquio de IDEA tuvo este jueves uno de sus momentos de mayor impacto político cuando el fiscal general Diego Luciani terminó su exposición y recibió una ovación de pie que se extendió durante más de un minuto. El reconocimiento llegó después de que relatara las presiones que, según contó, sufrió junto con su familia durante la investigación y el juicio por la Causa Vialidad.

Luciani participó del panel “La Justicia desde adentro”, una de las actividades de la segunda jornada del encuentro empresario que se desarrolla en Mar del Plata. Allí habló de independencia judicial, seguridad jurídica y de la relación entre la Justicia y el poder político. El propio programa oficial de IDEA lo presenta como fiscal general a cargo de la Fiscalía N° 1 ante los Tribunales Orales en lo Criminal Federal de la Capital Federal.

Pero fue el recuerdo de los días previos a su alegato en Vialidad el que terminó generando la reacción más fuerte del auditorio. Luciani contó que uno de sus hijos, que tenía 16 años, había sentido temor por lo que pudiera ocurrirle a su padre y recordó la preocupación que existía en su familia antes de aquella instancia judicial.

“¿Cómo explicarle a un hijo de 16 años que no lo iba a poder mirar a los ojos si no hacía lo que tenía que hacer?”, relató el fiscal. La frase provocó uno de los aplausos más extensos de la jornada y convirtió su intervención en uno de los momentos políticos más comentados del Coloquio.

La escena tuvo además un significado que excedió la historia personal de Luciani. El aplauso fue interpretado por distintos medios como una señal del auditorio empresario en favor de una Justicia con mayor independencia y de reglas institucionales capaces de brindar seguridad jurídica.

La Causa Vialidad ocupó buena parte de su exposición. Luciani recordó el trabajo realizado junto con su equipo sobre 51 licitaciones de obra pública adjudicadas al grupo empresario de Lázaro Báez en Santa Cruz. Durante los alegatos de 2022, la Fiscalía sostuvo que esas licitaciones habían sido direccionadas y cuestionó la falta de controles sobre las contrataciones.

Aquella investigación terminó con una condena contra Cristina Fernández de Kirchner, luego confirmada en las instancias judiciales correspondientes, por hechos vinculados con la administración fraudulenta en perjuicio del Estado. Luciani reivindicó en IDEA el resultado del proceso y sostuvo que se trató de un caso en el que la Justicia no permitió que la corrupción tuviera la última palabra.

El fiscal también volvió sobre las presiones que, según su relato, se intensificaron después del regreso del kirchnerismo al poder en 2019. “El poder del gobierno se vino contra nosotros”, recordó, al describir el clima que atravesó su equipo durante aquel período.

Su exposición puso sobre la mesa una discusión que atraviesa buena parte de la agenda institucional argentina: qué condiciones necesita la Justicia para actuar frente al poder político sin que las presiones externas condicionen las investigaciones.

El mensaje encontró un auditorio particularmente receptivo. IDEA había elegido para esta segunda jornada poner en el centro de la discusión la estabilidad institucional, la seguridad jurídica y las reglas de juego necesarias para sostener inversiones y crecimiento durante los próximos años.

En ese contexto, la presencia de Luciani adquirió una dimensión política propia. Su testimonio no estuvo centrado solamente en lo ocurrido durante Vialidad, sino también en el costo personal que, según relató, tuvo para quienes llevaron adelante la investigación.

La consejera de la Magistratura Jimena de la Torre, que compartió el panel, también puso el foco en el funcionamiento de las instituciones y en la necesidad de fortalecer los mecanismos vinculados con la Justicia. El debate dejó así una pregunta de fondo: qué tipo de sistema judicial necesita la Argentina para garantizar que las investigaciones sobre corrupción puedan avanzar independientemente de quién ocupe el poder.

La ovación final fue, en ese sentido, mucho más que un aplauso a una persona. Fue la expresión concreta de un auditorio que convirtió una historia judicial en una discusión sobre las reglas institucionales del país.

Luciani salió del escenario como una de las figuras centrales de la segunda jornada del Coloquio. Y su exposición dejó instalado un mensaje que atraviesa el debate político argentino: la independencia de la Justicia y la seguridad jurídica no son cuestiones abstractas, sino condiciones centrales para que las instituciones puedan funcionar frente a cualquier gobierno.

En Mar del Plata, el fiscal que encabezó la acusación en Vialidad volvió a defender públicamente ese principio. Y esta vez lo hizo ante un auditorio empresario que respondió con una ovación sostenida durante más de un minuto.