¡NO TE VAYAS CAMPEÓN…!
Gracias por la gloria, por las lágrimas convertidas en sonrisa y por enseñarnos a no bajar los brazos jamás; hoy el fútbol argentino abraza un dolor inevitable ante la decisión del capitán que nos devolvió el alma y nos regaló la tercera estrella mundial, dejando un vacío imborrable pero un legado que vivirá por siempre en la memoria colectiva.